1. Reúna los datos de dirección y turno
Todo el plan se apoya en estos datos, y la mayoría de los planes se rompen justo aquí. Un número de portal que falta, una dirección obsoleta o un registro de turno equivocado alimentan en silencio cada paso posterior con la entrada errónea.
Al convertir direcciones en coordenadas, revise el resultado. En zonas de construcción reciente sobre todo, la correspondencia de direcciones puede desviarse unos cientos de metros; ese desvío mueve la parada y pasa a alguien innecesariamente a otro vehículo.
- Nombre, dirección y turno asignado del empleado
- Horas de inicio y fin de turno
- Lista de vehículos y capacidad de cada uno
- Rutas que deban permanecer fijas
2. Coloque paradas en lugar de recoger en la puerta
La recogida puerta a puerta no es viable en el transporte de personal; el número de vehículos y el tiempo de viaje se descontrolan enseguida. En su lugar, quienes viven cerca se reúnen en una parada común.
El único parámetro crítico aquí es el límite de distancia a pie. Ampliarlo reduce el número de paradas, acorta el viaje y a menudo ahorra un vehículo — pero pasado cierto punto la gente simplemente deja de usar el servicio. Reducirlo hace lo contrario. El valor correcto varía según la empresa, y según el barrio también, porque 300 metros cuesta arriba no son 300 metros en llano.
3. Asigne vehículos y obtenga el orden de paradas
Qué paradas van en el mismo vehículo, y en qué orden las visita, son dos preguntas encajadas. Un plan hecho a mano suele formar los grupos por intuición y luego buscar un orden por tanteo. Eso funciona a pequeña escala; al crecer el número de vehículos se aleja de una buena solución, porque la decisión de agrupación se tomó con independencia del orden.
Las formulaciones clásicas de recorridos de los manuales también separan ambas preguntas simplificándolas: un único vehículo, capacidad fija, una red viaria inmutable y tiempos de viaje conocidos y constantes. En una operación real nada de eso es constante.
4. Verifique hacia atrás desde el horario de turno
Una vez construida la ruta, cada vehículo debe llegar a la última parada antes de que empiece el turno. La verificación va hacia atrás: partir de la hora de llegada y restar tiempos de parada y de viaje para hallar cuándo hay que recoger al primer pasajero.
Los tiempos de viaje empleados deben pertenecer a esa hora. El tráfico de las 07:30 no es el de las 10:00; un plan construido sobre medias funciona sobre el papel y llega tarde en la calle.
Estos cuatro pasos pueden hacerse a mano, pero como la decisión de cada paso cambia las demás, un plan manual se rompe al primer cambio. En una operación donde la lista de pasajeros cambia cada semana, el plan tiene que poder reconstruirse al mismo ritmo.